CAPÍTULO 4: ALGO CAE, ALGO SIGUE, TODO RUEDA

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Nació Byron, en el comienzo del otoño.

 

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Finalmente, una uva de mediana calidad para un futuro vino mediocre.

 

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Pero, a Patricio eso no le alcanza. A Patricio, nada le alcanza.

 

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Patricio cuida por las tardes a Byron, mientras Cloe y Sandor están trabajando.

 

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Cloe había perdido la chance de actuar en el parque por su embarazo. Ahora vuelve a pedir una oportunidad para dar un show en el escenario local.

 

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Agendado: El martes Cloe dará su primer show.

 

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Sandor solo puede estar con su hijo cuando vuelve del trabajo muy tarde y siempre y cuando no tenga una emergencia en el hospital, como sucede a menudo. Pero gracias al trabajo de Sandor, poco a poco han podido mejorar la casa y prepararse para las nevadas.

 

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Ahora que Malena lo mandó a la mierda, Patricio solo piensa en reconquistarla enviándole cartas de amor.

 

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Sandor y Patricio disfrutando el domingo de un partido en directo de las Llamas.

 

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Por fin pudieron terminar de remodelar la casa. Desarmaron el altillo que estaba todo apolillado, colocaron donde estaba la escalera, el cuarto de Byron, y donde estaba planificado el lavadero, Patricio instaló su dormitorio. Sandor discutió con Cloe ya que ahora había un bebé en la casa, según él, era tiempo de que Patricio buscara sitio propio. Patricio aseguró que lo haría ni bien pueda. Ya su viñedo había dado su primera uva de buena calidad, pronto podría hacer vinos para vender a buen precio.

 

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Con las primeras heladas del otoño, las plantas de helaron. Supo Patricio que las heladas eran fuertes durante todo el otoño y que hasta la primavera no podría retomar con su proyecto de cosechar uvas para sus vinos.

 

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¿Qué más podría hacer? Patricio se deprimió y pasó varios días tirado en la cama.

 

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Martes. Cloe llegó al parque con Byron. Sandor ya la estaba esperando ya que salió del hospital tarde y no tuvo tiempo de pasar por la casa. Cloe está tan nerviosa que no podía recordar la rutina: “Eran palomas, flores, fuego? O era fuego, palomas, cajón?”. Decide que improvisará.

 

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Aterrorizada. El escenario se ve enorme y Cloe siente que se abrirá un hueco por donde caerá como Alicia tras del conejo.

 

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No tenía dinero para montar una gran escenografía, solo un cartón pintado con palomas que hizo unos días antes. El cajón de la desaparición mandó a construirlo. Y las luces, el dueño del parque se las prestó.

 

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Sandor, el mejor fan.

 

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El truco del cajón fue un éxito: todos salieron vivos.

 

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Fin del show. Cloe deberá esperar a leer las críticas que saldrán en el periódico local. El dueño del parque le pagó 200 simeleones por el espectáculo.

 

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Así estuvo Cloe por varios días tras la lectura de las críticas de su espectáculo de magia: “el espectáculo de Magaz la hipérobole, puede compararse a los trucos de magia que hacía mi abuelito en las reuniones familiares”, dijo el crítico del espectáculo en el diario local.

 

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Cumpleaños de Byron. Cloe invitó a los amigos del hospital de Sandor, a Malena y a otros conocidos del vecindario.

 

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Patricio conoció a la señora Wolf, médica del hospital. Bailaron lentos durante una hora, en un rincón, como si no hubiera nadie más que ellos en la fiesta.

 

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Malena se fue de la fiesta. Decidió no volver a aceptar cartas de amor ni citas de Patricio.

 

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Cloe sopló  las velitas por Byron

 

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Byron, alegre y risueño

 

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La familia Durat

 

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Hora de dormir

 

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Jugando con Byron

 

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Día del terror. Sandor trabaja todo el día. Cloe y Byron visitan el festival para buscar calabazas.

 

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A lo lejos, el vecindario va llegando al festival para participar en los juegos. Cloe aprovecha para dar un número de magia por propinas, aún desalentada por las malas críticas en su primer show

 

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Patricio, otro que anda desalentado, continúa haciendo vinos con uvas de malísima calidad. Por lo cual, los vinos solo él se atreve a tomarlos.

 

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Pero a Cloe ese día, a pesar de contar con un público numeroso, no le salió ni un truco.

 

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Byron juega con su peluche favorito, el oso copito

 

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Tarde para organizar una  fiesta. Cloe llegó muy tarde del festival. Al igual que Sandor de su trabajo. La fiesta de disfraces quedaría para el año entrante. Eso sí, Cloe decoró la entrada de la casa con una calabaza y ofrecieron dulces a los niños del barrio.

 

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Como todos padres, Cloe y Sandor están seguros que su hijo será un genio pero aún Byron no aprendió que los cilindros no encajan en agujeros cuadrados

 

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Patricio piensa: “Claro, Pato podés colaborar ya que no ponés un centavo. Sí como no. Pero tenía que ser justo esto!”

 

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Byron se olvidó de un pequeño detalle: no se puede hacer popó en la bacinilla con el pantalón puesto.

 

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Otro arreglo para Patricio, pero dijo “lo arreglo luego” y se largó. Se inundó la cocina, el living y el agua se fue como un río hacia la calle.

 

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En lugar de arreglar el fregadero, Patricio fue a bailar a su lugar favorito: Hollow disco.

 

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Entrada de Hollow Disco, estilo grunge, música alternativa, tragos locos, y Patricio, todas las noches meneando el esqueleto y tomando hasta el reviente.

 

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Byron, chupándose los dedos y  casi casi con su primer dientito.

 

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Tarde. Cuando Patricio fue a arreglar el fregadero, Sandor ya había contratado a un plomero.

Sandor: -Me debés 75 simeleones, Patricio.

Patricio: -Anotalo en mi cuenta y para cuando sea rico te pagaré con intereses.

 

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Otoño lluvioso en Sunset Valley

 

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Secretos.

 

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Tres son multitud.

Sandor: -Estoy en mi casa  y no soy libre de tirarte acá mismo en el living ya que anda Patricio dando vueltas.

Cloe: -Dejalo tranquilo y vayamos a la habitación

 

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Juegos en la habitación

 

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Cloe y Byron antes del baño

 

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Quizás, sea el descendiente de Mozart, ¿quién puede saberlo?

 

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Byron prefiere la tecla azul

 

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Mientras quede un club abierto, la noche es joven. Patricio de antro en antro.

 

 

 

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