Capítulo 1: la llegada

Por la mañana, en pleno verano, un día que derretía el asfalto, llegaron Cloe, Sandor y Patricio a la casa amueblada.

-Una belleza la mansión. ¿Podremos comprarla algún día? (Cloe)

-Dios, qué chabola! Luego de ver las mansiones de la costa uno tiene que vivir en esto. (Sandor)

-Ey!, acá no hay espacios para fiestas. ¿Y la piscina? (Patricio)

Foto 7 : Se busca empleo, sos

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Si querían comprar una casa en la costa, debían buscar trabajo. Cloe buscó anuncios  en  los clasificados para un empleo mientras que Sandor asitió al Hospital para ofrecerse como enfermero mientras culminaba sus residencias en medicina y podía elegir la especialidad y tomar pacientes privados, que son los que más pagan. Eso lo aprendió de su padre y de sus hermanos. “Pocas obras sociales, Sandor. Y los acuerdos con las farmaceúticas, nunca te olvides de eso”.

Patricio, en cambio, se levantó tarde y  dijo que tenía que ver unos negocitos, y se marchó.

Foto 8: panza llena, marido en casa

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Preparando la cena.  No es que le gustara cocinar y menos que lo hiciera bien pero su madre le dijo que nena, si no le das de comer se van a comer a otra cocina. Ensalada de tomate, huevo y lechuga. Tampoco es que el dinero diera para más.

Foto 9: el sueño del vinito propio

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El “negocito” de Patricio. Llegó con unos esquejes para levantar un viñedo pequeño.

Patricio: -Si hay algo que se vende, querida, son los vinos y los cigarrillos pero se me antoja más fácil hacer vino que procesar tabaco-, le dijo a Cloe.

Cloe: -Bueno, que tal si les sumás unas lechugas y unos tomatitos, digo, para cuando vos vendas un vino de calidad ya seremos viejos.

Patricio: -Seguí así, tan positiva, tu buena onda me apabulla. Irónicamente, por si no entendés el chiste.

Foto 10: No hay acuerdo

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No hay caso, imposible discutir con Patricio. Cuando se le mete una idea, no hay quien lo detenga.

Foto 11: pasatiempos

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Sandor detesta las fiestas y las explosiones de alegría. En cambio disfruta leer en la biblioteca y jugar al ajedrez.

Sandor: -La mesura es una gran virtud, Cloe

Cloe: -¿Mesura? ¿Cómo la del terreno?

Foto 12: Un traguito aquí, otro traguito allá

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Patricio: -Todo plantado ahora falta esperar a que crezca. Y mientras unos traguitos en la playa.

Foto 13: El verso del langa

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Patricio era habitué de la movida nocturna ya que dijo que allí es donde se pueden conseguir buenas mujeres..

Foto 14: estrellas

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Pide un deseo pero no me lo digas, que sino no se cumple. Mi deseo ya lo sabés.

Foto 15: injusticias

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Sandor se levanta a la madrugada mientras Cloe y Patricio duermen hasta tarde.

Foto 16: ¿dónde quedó la comida de mamá?

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Harto de la ensaladita desabrida pero por el momento no hay otra cosa. Casi cero ahorros, aún el sueldo es una miseria. Solo queda resistir y adelgazar. Sandor no puede evitar, mientras desayuna, recordar la mesa enorme servida con confituras, tortas, café y jugo recién exprimido que preparaban los cinco criados que tenían en su casa. Confiaba en que llegaría a tener su propia fortuna y ahí mismo invitaría a sus padres para que observan lo bien que le fue sin su ayuda.

Foto 17: la mañana se hizo para dormir

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Patricio, como llega a eso de las 4 de la madrugada, no se levanta hasta la tarde, cuando riega sus uvas y sale de parranda. Claro que dice: “voy por mi negocito”. Nadie sabe de qué se trata pero no se atreven a preguntar. Cada tanto lo ven dando vuelta por la playa o en el parque con la querida de turno.

Foto 18: ¿Es o se hace?

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Patricio: -Cada día estás más hermosa. Dichoso tu futuro esposo que puede tenerte para él solito. Salvo que quieras compartirte un poquito.

Cloe: -¡Qué tierno! ¿De verdad soy hermosa?

Patricio: -Sí, no miento. Podría decírtelo todos los días.

Foto 19: shazaammm, “Magaz la hipérbole” presenta sus trucos de magia.

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Cloe cansada de ir de un sitio a otro buscando trabajo como maga para animar fiestitas, presentaciones o lo que fuera, decidió plantarse en medio del festival de verano. Había practicado mucho en la casa. Digamos que la probabilidad de que el truco le saliera bien era de un cincuenta y un cincuenta. Acá deslumbrando con su truco: “Las flores te las debo”.

Foto 20: Cloe batió un nuevo record en magia

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No le salió una. “Debería volverme al circo, ahí tendría trabajo y al menos podría ser un payaso. Si hasta estos que pasan se ríen de mí. Sería un payaso perfecto”, pensó dándose por vencida por todo el día.

Foto 21: un premio consuelo

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Bueno, solo recibió propina de un transeúnte que le dijo: “nena con esto comprate un librito de magia”. Cloe pensó qué lo mejor era comprarse con esa plata un heladito porque el sol estaba ardiente y la ropa de maga que le hizo su madre era para invierno.

Foto 22: los diamantes son los mejores amigos de las rubias

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Sandor aprovechando su noche libre, pasó con Cloe una velada de las que se conocen como románticas: cariños, cena afrodisíaca (en el caso ensalada de otoño del día de ayer), música relajante, velas aromáticas (un trapo tapando la lámpara ya que los velones salen caros). Patricio, como siempre, estaba de juerga por ahí. Luego de la cena y de bailar lentos cuerpo a cuerpo, Sandor le pidió formalmente matrimonio. No sabía por qué pero estaba nervioso a pesar de que la respuesta de Cleo era evidente. Temía que ella arrepentida,  aprovechara para dejarlo. Pero no. Cleo aceptó el diamante con una alegría estridente.

Foto 23: Lo que viene después

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Cuando salieron durante su primer semana, los padres de Cloe se opusieron a que la hija pase la noche con un hombre antes de casarse. Cloe los llamó retrógrados con aires de trogloditas. Su madre le dijo que más vale que no quedes embarazada sino verás como él se marcha rápido. Cloe no era tonta. No creía que podía atar a un hombre embarazándose. Ella quería que él la eligiera por sí misma.

Foto 24: Astucia

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Patricio por las tardes concurre a la licorería “Gotas de Miel”, especialista en la fabricación de néctares franceses. Supo que en el altillo había una máquina para fabricación de néctar importada de Francia. La dueña, Malena, atendía el local. Patricio comenzó a coquetear con ella para poder llegar a su objetivo: usar gratis la máquina de hacer néctar, pronto, ni bien sus uvas maduren.

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